martes, 30 de septiembre de 2008


Estando encerrada

esta prisión que desvela

toma formas distintas

que confunden todo cuanto creo.


Lejos están mis días

de luceros y cometas

y aún más lejos queda

la risa de aquella niña...


Que jugaba con el mundo

y estallaba en carcajadas...

esos días de inocencia

en la que la realidad me hacía cosquillas.


Y al vencer la madrugada

acurrucada en una nube

era invitada yo a soñar.


Y soñaba que el tiempo era estanco

y la realidad era de un cuenta

del que jamás iría a escapar.


Dese ese mundo fantasioso,

exquisito, delicioso e irreal...


Un mundo sin malicia

del que una vez afuera

no se vuelve ya a entrar.

1 comentario:

meus instantes e momentos dijo...

muito bom teu blog. Gostei . Parabens.
Maurizio