
Estando encerrada
esta prisión que desvela
toma formas distintas
que confunden todo cuanto creo.
Lejos están mis días
de luceros y cometas
y aún más lejos queda
la risa de aquella niña...
Que jugaba con el mundo
y estallaba en carcajadas...
esos días de inocencia
en la que la realidad me hacía cosquillas.
Y al vencer la madrugada
acurrucada en una nube
era invitada yo a soñar.
Y soñaba que el tiempo era estanco
y la realidad era de un cuenta
del que jamás iría a escapar.
Dese ese mundo fantasioso,
exquisito, delicioso e irreal...
Un mundo sin malicia
del que una vez afuera
no se vuelve ya a entrar.
1 comentario:
muito bom teu blog. Gostei . Parabens.
Maurizio
Publicar un comentario